martes, 9 de febrero de 2010

Cómo atraer la prosperidad con los cítricos



Giselle Zigante de Utilísima.com.ar

Un sector dedicado a los cítricos, recrea la buena fortuna, la prosperidad porque cada planta en el feng shui, tiene un simbolismo en especial.
Los frutos de color amarillo y anaranjado representan el chi positivo en relación al dinero, a la prosperidad y a la buena fortuna.
Esta zona debe estar separada de la zona de plantas ornamentales.
En las épocas cálidas, florecen, y su flor, el azar, tiene un perfume exquisito que transporta energía beneficiosa.

Un regalo del nuevo año chino es un citrus en maceta. Lo importante es que tenga frutos colgando de las ramas porque atraen el crecimiento económico.

Energía Feng Shui

Aromas para relajarse


Diego Otero
Elementos que ayudan a relajar y activar la energía.

Los aromas trabajan en nuestro plano emocional, por eso son indispensables a la hora de meditar. Crean un estado de relajación profundo.

Pueden ubicarse, además de en los tradicionales hornitos, en una fuente de agua, ya que generan y activan toda la prosperidad de la fuente de agua en sí misma.

Las esencias recomendadas para relajarse son:

La Bergamota: actúa sobre la depresión y la ansiedad.

El Cardamomo: activa la energía y el espíritu.

Y el May Chang: ayuda en la estimulación menta.

Lo ideal es utilizarlos en aceites puros, ricos y esenciales, ya que concentran al máximo su potencial y logran equilibrio y armonía.

SUPERSTICIONES EN LA MESA

"Trece a la mesa, dolor de cabeza"



Todas las supersticiones que aparecen como signo de suerte o desgracia en la mesa, tienen una remota justificación, y aún en el siglo XXI, seguimos atados a ellas. Los 13 a la mesa, tiene su origen en la “Ültima cena”, donde, de los trece comensales, uno muere ahorcado después la traición y el anfitrión crucificado. Si usted ha sido invitado a una mesa con esta cantidad de comensales, no se abstenga ni haga comentarios, porque lo único que va a lograr es sugestionar a quienes se sientan más atraídos por este tipo de creencias. Si usted es un anfitrión supersticioso, evite el número infeliz y aunque sea, siente a un amigo para emparejar la cantidad.



"Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal"

Las supersticiones existen como expresiones externas de las tensiones y ansiedades que dominan a la humanidad. Más allá de que uno crea o no, lo cierto es que aprendemos a coexistir con ellas, al punto que condicionan nuestros reflejos más auténticos.

¿Quién no lo ha pensado dos veces antes de pasar la sal de mano en mano para evitar que la mala suerte nos caiga encima?

El origen de esta superstición se remonta a los tiempos en que la sal era usada como moneda de pago, de ahí el término salario. Como el empleador entregaba a su empleado el valioso mineral “en mano”, si alguna partícula se derramaba en el camino, creaba pelea entre ambos, generando un ida y vuelta de acusaciones, sin poder delimitar si había sido mal entregada o mal recibida.

Por ese motivo, la operación se empieza a hacer sobre una mesa, en la que el empleador debía apoyar la sal antes de que la tomara el empleado, para desligarse de culpas posteriores. Absténgase el supersticioso de crear escenas innecesarias al pasarle la sal a su vecino de mesa.

El fanatismo de su creencia lo puede hacer pasar por antipático o maleducado si quien la recibe desconoce su evidenciado origen, ya que cuando pasamos objetos en una mesa, se hace de mano en mano. Sólo en este caso por tratarse de una creencia popular muy arraigada a nuestras costumbres, puede estar disculpado.



"Al filo de la sospecha"
En plan de no tentar a la mala suerte hay que tener cuidado con la ubicación de los cubiertos, especialmente con los cuchillos. Jamás el filo apunta al vecino cuando se coloca sobre la mesa o mientras descansa en el plato entre bocado y bocado.

Estos descuidos frecuentes eran antiguamente malinterpretados y provocaban discordia entre los invitados. Por eso tampoco es elegido como un objeto para regalar: traen pelea. Si usted llegara a recibir uno como presente y duda de su futura relación con quien se lo entregó, entonces debe pagarle con una moneda del mínimo valor para que el regalo se transforme en una compra y automáticamente deshará el maleficio, pero jamás rechace un regalo por más que su suerte se ponga en juego.

Por el contrario, derramar vino era presagio de felicidad en recuerdo de las antiguas libaciones que precedían a los sacrificios. Y hay quienes para demostrar esta felicidad mojan el dedo índice en el mantel empapado y dibujan la señal de la cruz en la frente del comensal más cercano mientras exclama “¡alegría, alegría!”.

Creo que no hacen más que disimular un accidente bochornoso para no hacer sentir mal a quien además de volcar la una copa, manchó el mantel de su anfitrión. Los accidentes ocurren y son frecuentes en la mesa. Frente a estas situaciones absténgase de bautizar a su vecino de mesa y haga de cuenta (en lo posible) que no pasó nada.

La superstición dice que al terminar la comida jamás debe doblar la servilleta como la encontró originalmente, ni colocarla dentro del servilletero, pues está marcando el final de su relación con el dueño de casa. Permítanme que les diga que más allá de las creencias, una servilleta después de haber sido usada, nunca se vuelve a doblar, sino que se deja a un costado del plato como signo de que fue utilizada durante el servicio.

La etimología de la palabra, remite a la idea de que la superstición es una creencia que está “por encima de”. Es incoherente, sin base racional alguna, pero no por ello hay que desacreditar a quienes reafirman sus vidas alrededor de ellas.



Si se ve envuelto en alguna de estas escenas y es supersticioso cruce los dedos y si no, encomiéndese a Dios; ahora conoce el nacimiento de estos mitos que se transmitieron de generación en generación, muchos de los cuales conforman el verdadero origen de determinados comportamientos en la mesa.



lunes, 8 de febrero de 2010

Food & Style: 10 nuevas tendencias de diseño en restaurantes

Que la comida de un restaurante sea rica es fundamental, pero fuera del plato en sí mismo, hay muchos factores que pueden hacer que tu salida sea excelente, o desastrosa. En Planeta JOY consultamos con los más importantes arquitectos, diseñadores y restaurateurs de Buenos Aires, y averiguamos cuáles son las nuevas tendencias en materia de diseño de restaurantes. A continuación, 10 claves para entender por qué hay restaurantes a los que no va nadie a pesar de que tienen buena comida. Y por qué otros, sin estar en la vanguardia gastronómica, logran imponer un estilo que todos quieren imitar.

1. Revolviendo el baúl de la abuela. ¿Quién hubiera dicho que lo más trendy resultaría ser un vivo homenaje a la casa de nuestras abuelas? El último grito de la moda –lo decimos como lo dirían ellas- exige espacios ambientados con un tinte hogareño y familiar, con la mesa bien puesta, para comer como antes. Se usa vajilla de los años 70, jarras de cerámica con jugos exprimidos en el momento y la comida se sirve en fuentes y, recién en la mesa, de la fuente al plato. Este estilo se ve claramente, por ejemplo, en Oui Oui (Nicaragua 6068, Palermo).

2. Cocinas a la vista. Hace ya un tiempo que los dueños de restaurantes empezaron a entender que a los comensales les genera confianza que las cocinas se vean. A los chefs les resulta un plomazo, pero las cocinas no sólo tienden a estar a la vista de los clientes, sino que además apuntan a convertirse en protagonistas del restaurante. En Sudestada (Guatemala 5602, Palermo) el “show culinario” se expone en vidriera. Otro restaurante para ver cocineros en vivo es Manero (Monroe 899, Belgrano), donde entran y salen platos de dos enormes hornos de barro.

3. Los mozos con tonada centroamericana. Nada más lejano al viejo y servicial camarero de moño que te trataba de usted y que era bueno o malo de acuerdo a su memoria, su velocidad y su sapiencia gastronómica. Para bien o para mal, hoy los restaurantes buscan mozos que sean “diferentes”. Ya no alcanza con que sean gays (una tendencia que se viene dando desde hace ya cinco años). Seguramente, el atributo que mejor cuaja hoy es “exótico”. Si no es raro desde su sexualidad, que sea (o al menos parezca) centroamericano o de algún otro país de acento radicalmente distinto al porteño. En Sabbia Liquor Bar (Ayacucho 1240, Barrio Norte), casi ningún mozo parece ser argentino. Otro ejemplo extremo es el de Palermo D.C. (Carranza 2202, Palermo), un rinconcito simple y sin pretensiones donde el mozo saluda: “Hola, papi; Hola, mami”.

4. Los pizarrones-menú. Una tendencia que comenzó hace algunos años y sigue creciendo. Los clásicos pizarrones negros escritos con tiza blanca o de colores aparecen en todas partes: en las veredas ofreciendo menús ejecutivos y platos del día, o colgados en las paredes del restaurante reemplazando al menú impreso, como en Las Pizarras (Thames 2296, Palermo). Otro sistema de moda es el mozo que lleva el pizarrón mesa por mesa y lo lee en voz alta frente a los comensales. Esto se hace desde hace tiempo en las diferentes sucursales de La Parolaccia. Otra opción es presentar el “menú del día” en una hoja de block, como en Cusic (El Salvador 6016, Palermo).

5. Lo estándar. El restaurante Standard (Fitz Roy 2203, Palermo), diseñado por Horacio Gallo, es uno de los que mejor encarna esta tendencia en ambientaciones donde se destaca la simpleza y el minimalismo, los blancos y los colores madera. Lo fundamental –a diferencia de los espacios que tienen un collage de estilos- es la homogeneidad. Todo remite a una época en particular y no cuadran, en estos casos, las mezclas cocoliche.

6. El lujo sin brillo. El lujo contemporáneo no está asociado ni a los brillos ni al dorado, sino a materiales verdaderos y crudos. Miranda, por ejemplo, sigue siendo “cool” en algunos aspectos gracias a sus paredes de micro-cemento. La gente ya está saturada del color wengue, como el de las mesas de Soberbia 22 (Guatemala 5600, Palermo), y de las texturas laqueadas.

7. Adíos a las mesas bajas. Basta de comer agachados e incómodos. No hace tanto se impuso la moda de las mesas y los sillones bajos, e incluso los almohadones en el piso. El sentido común y la gravedad como principal artífice de la digestión se impusieron alejando al público de las experiencias “orientales”. Bueno lo del indio Taj Mahal (Nicaragua 4354, Palermo), que abrió el año pasado y optó por las mesas altas. Hay cosas que podemos imitar y otras que no, y la sabiduría radica en entender cuáles pertenecen a cada grupo.

8. El efecto Carla Bruni. Nada como la buena música para generar clima. En el caso de los restaurantes, el secreto está en que los tonos no contribuyan al ruido ambiente. En esta línea, no son pocos los que se sumaron a la movida de musicalizar sus espacios con tonadas suaves en donde las voces femeninas sensuales y susurrantes son protagonistas. Está claro: desde la residencia de Sarkozy hasta el restorancito porteño, el efecto Carla Bruni se hizo sentir. Por otro lado, un restaurante pierde muchos puntos si hace sonar los trillados discos de Bossa n’Stones, Bossa n’80s, y demás bossas markeitneras, poco creativas y totalmente demodé. En Mandarina’s Café (Arcos 4001, Nuñez) no parecen tener discos que no sean los de esa colección.

9. Prohibidas las dicroicas. Las luces duras apuntando directo a las mesas están absolutamente out. Lo más top en materia de iluminación son las luces cálidas, envolventes y ubicadas a baja altura. En cualquier lugar, cualquier persona siempre busca agradar a los demás, cosa que difícilmente logra bajo el efecto monstruoso que ejercen las sombras duras, incluso en la cara de los más bellos. A Morelia (Baez 260, Las Cañitas), por ejemplo, le pediríamos urgente un cambio en la iluminación. Y a Little Rose (Armenia 1672, Palermo), simplemente, iluminación. Es desagradable comer en ambientes tan oscuros.

10. Durax toda la vida. Más que los cristales finos, se ven cada vez más los vasos gruesos tipo pírex. Así, los vasos tallados y semi-finos están dando lugar a los simples y más resistentes. Es todo parte de la onda rústica, en sintonía con las papas con cáscara y las hojas verdes cortadas a mano. El Bar Territorio (Estados Unidos 500, San Telmo), es un clásico ejemplo de lo trendy emparentado con la rusticidad.

Por Valentina Vescovi y Aixa Rocca

11 COSAS QUE NO DEBES PEDIR EN UN RESTAURANTE LA PRIMERA CITA

Las primeras citas son delicadas. Tu compañero/a registra todo lo que hacés, lo analiza y saca conclusiones que pueden hacer que la noche termine a los besos, o con un “se me hace tarde y mañana tengo que madrugar”. En una primera cena, lo que comés y bebés dice mucho sobre vos y es necesario evitar riesgos innecesarios. Planeta JOY pone su granito de arena para que trascienda el amor, y aconseja: si tenés ilusiones de quedar bien parado y que la noche termine bien, nunca pidas los siguientes platos.

1. Hamburguesa completa

La mayonesa que cae por los costados, el tomate que se desliza junto con la lechuga y los dedos aferrados a las dos rebanadas de pan para evitar la destrucción absoluta. Ni hablar de las migas que adheridas a los labios, la salsa que cae sobre el escote y los dedos pegote. Pedir la hamburguesa con sólo con queso es una buena alternativa.

2. Fideos con tuco

Plato que presenta muchos inconvenientes. Ante todo, no tiene onda. Después, no es fácil comer tallarines con elegancia. Siempre hay un fideo rebelde que se desliza fuera de la boca y que se debe que succionar poniendo cara de yo no fui. Además, está el riesgo de mancharte la ropa. Y ni se te ocurra mojar el pan en la salsa.

3. Pizza canchera (o cualquier otro plato con mucho ajo)

Nada menos seductor que un aliento de perros que no desaparece ni siquiera después de un lavado de dientes con pasta Noc hiperconcentrada. No hay Tic Tac, Halls, ni Odol que puedan con el fatal efecto ajo. Si te ilusionás con terminar a los besos, empezá por cambiar de plato.

4. Ensalada verde

Evitala. Siempre te va a quedar entre los dientes algún cachito de hoja rúcula, espinaca o radicheta. Frente a una dentadura multicolor, tu cita se optará por el silencio para evitar incomodidades. Cuando llegues a tu casa preguntándote por que no pasó nada y te mires en el espejo, te vas a querer matar.

5. Guiso de lentejas

El efecto es evidente: gases. No queremos, ni necesitamos ser más gráficos. Que cada uno pida lo que quiera, mientras tenga claro los riegos a los que se atiene.

6. Mondongo

¡Qué lindo! Estamos en el año del bicentenario y vamos a festejar con platos bien criollos y tradicionales. Ahora, incluso si tu primera cita cae un 25 de mayo, no da que te pidas mondongo, locro o puchero. Todo bien con el sentimiento patriótico y tu onda gaucha, pero no lo olvides: estás en una date, no en lo de tu abuela.

7. Postre bomba atómica

Todo restaurante tiene su “postre de la casa”. Y cuando ves que un mozo la lleva a otra mesa, te enamorás: flan, crema, helado, chocolate, frutas, todo en una torre de veinte centímetros de alto. ¡Contenete! Vas a quedar como un gordo/a desesperado/a. Guardate las ganas para compartirlo en la segunda o tercera salida (si es que llegan a esa instancia). El consejo aplica también a brownies, panqueques y a todo postre que incluya chocolate, crema y dulce de leche a la vez.

8. Platos picantes

En Argentina ni los platos más picantes son taaaan picantes como para agujerearte el estómago, pero si la querés jugar segura, evitá algunas recetas indias, vietnamitas y thai, generosas en chiles y ajíes. Por hacerte el exótico corrés el riesgo que pasarte media hora en el baño del restaurante clamando por una pastilla de carbón.

9. Pollo

Si la comida plantea una lucha encarnizada con la porción que te espera sobre el plato, mejor, pensalo dos veces. Desarmar un muslo de pollo, quitarle la piel, hincar el tenedor entre los cartílago para rescatar un mínimo pedacito de carne… es muy poco fino. Y después el plato queda hecho un enchastre. Lo mismo se aplica a la tira de asado y los pescados a la parrilla que uno debe caranchear. Por el contrario, un bife, o un filet nunca fallan.

10. La tercera botella de vino

Claramente, un buen tinto es la mejor opción para relajarse y descontracturar la cena. Pero si se te va la mano perdés, en todo sentido. Además de llevarte volcar la copa y llevarte cosas por delante, te queda la boca pastosa y la lengua violeta. ¿La solución? Siempre pedir agua para acompañar.

11. Gaseosas Light

En una primera cita, nada menos sexy que una gaseosa light o un agua finamente gasificada. Es una forma de decirle al otro: “esta noche no me voy a relajar; voy a seguir haciendo lo mismo que hago el resto de la semana”. Pedite una cerveza, una copa de vino, o un trago con poco alcohol. De última, un buen licuado. La idea es romper el hielo y ponerle un poco de onda a la noche.

Por Cecilia Acuña de Planeta Joy


viernes, 5 de febrero de 2010

POLLO AL DISCO Y PASTELITOS FRITOS - ARIEL RODRIGUEZ PALACIOS - UTILISIMA

Ingredientes


Pollo al disco

Pollo 2

Aceite c/n

Coñac 300 cc

Cebolla 500 cc

Cebolla de verdeo 200 g

Morrones rojos 300 g

Morrones verdes 300 g

Tomates 800 g

Ajos 2 dientes

Tomillo 2 briznas

Laurel 1 hoja

Hongos de pino hidratados 200 g

Gírgolas 300 g

Portobello 300 g

Champiñones 300 g

Papas 500 g

Caldo sabor puchero 1 l

Sal y pimienta a gusto

Perejil picado c/n

Pastelitos

Masa de hojaldre

Harina 0000 600 g

Agua 300 cc

Sal 10 g

Manteca pomada 220 g

Dulce de batata o membrillo 300 g

Aceite para freír c/n

Almíbar 500 cc

Azúcar para espolvorear c/n

Procedimiento

Paso a paso

Pollo al disco

1- Trozar los pollos en presas con hueso. Separando las patas de los muslos, y trozando en dos las pechugas. Colocar grasa o aceite en el disco de arado y una vez que esté bien caliente, sellar las presas de pollo de ambos lados.
2- Desglasar con coñac.
3- Incorporar las cebollas y los morrones cortados en juliana, los tomates en cuartos sin piel y sin semillas, y el ajo.
4- Por último agregar las hierbas, los hongos y las papas.
5- Agregar el caldo y dejar que se cocine al menos por 45 minutos.
6- Rectificar la sal, agregar pimienta a gusto y espolvorear con perejil picado.

7- Unir la harina con el agua y la sal, más 120 gramos de manteca. Realizar una masa y dejar descansar 20 minutos.
8- Estirar en forma rectangular, untar una parte con 50 g de manteca y realizar una vuelta simple. Dejar descansar 20 minutos.
9- Volver a estirar la masa que descansó y untar con los otros 50 g de manteca. Realizar una vuelta simple. Nuevamente dejarla descansar 20 minutos en la heladera.
10- Estirar la masa hasta lograr 3 mm de espesor y cortar cuadrados.
11- Colocar un trozo de dulce en el centro de un cuadrado, colocar otro sobre el relleno y armar los pastelitos presionando las la masa en los laterales.
12- Freír durante 10 minutos en aceite a 120° C para que se despeguen las capas del hojaldre y llegue el calor al centro del pastelito. Mientras se estén friendo, despegar las capas de masa de los lados con la ayuda de un tenedor.
13- Luego, freír en aceite a 170° C o 180° C hasta que se doren.
14- Sumergir en almíbar.
15- Por último espolvorear con azúcar.

TORTA ALFAJOR DE MERCEDES AGUIRRE - UTILISIMA

Ingredientes
Masa

Manteca 300 g
Azúcar 100 g
Miel 100 g
Cacao 5 cdas
Esencia de vainilla 1 cdita
Huevos 2
Harina 260 g
Almidón de maíz 100 g
Polvo para Hornear 1 cda
Bicarbonato de amonio 1 cdita
Relleno
Dulce de leche 1 k
Baño
Chocolate cobertura 350 g
Procedimiento
Masa
Dentro de un bol batir la manteca con el azúcar, la miel y el cacao, luego incorporar la esencia de vainilla y los huevos. Colocar la harina tamizada junto con el almidón, el polvo para hornear y el bicarbonato de amonio. Unir hasta obtener una masa homogénea. Dejar reposar por 24 horas en heladera. Retirar de la heladera, espolvorear la mesada con harina y estirar la masa hasta obtener 4 mm de espesor. Cortar 3 discos de 20 cm. de diámetro. Colocar en una placa para horno enmantecada y cocinar a 180º C por 10 minutos. Retirar y dejar enfriar.

Armado
Colocar uno de los discos como base, con una manga, colocar el dulce de leche y tapar con otro disco. Volver a repetir la operación y tapar con el tercer disco. Dejar reposar por 24 horas en la heladera. Retira, colocar sobre una rejilla y bañar con chocolate cobertura derretido. Con un secador de pelo, aportarle aire frío para que se formen las onditas características de la torta, dejar que el chocolate tome consistencia en la heladera y servir con un café.