viernes, 5 de febrero de 2010

PARA EL DIA DE LOS ENAMORADOS: PABLOVA DE CORAZONES

Ingredientes
Nidos de merengue
Claras 4
Azúcar 235 g
Almidón de maíz 1 cda
Colorante c/n
Crema de cardamomo
Crema de leche 250 cc
Cardamomo 1 cda
Jugo de naranja 3 cdas
Acompañamiento
Fresas / frutillas 250 g
Agua de rosas 1 cdita
Pimienta c/n
Pistachos c/n
Rosa 1
Procedimiento
Paso a paso

Nidos de merengue

1- Realizar un merengue con las claras y el azúcar. Mezclar y agregar el almidón de maíz con una espátula.
2- Colorear el merengue con el colorante
3- Colocar el merengue en una placa para horno formando cuatro “nidos” en forma de corazón. Llevar al horno a temperatura baja por 1 hora y media aproximadamente.

Crema de cardamomo
4- Batir la crema junto con el cardamomo y el jugo de naranja. Reservar en la heladera.
5- Cortar las fresas al medio y mezclar en un bol con el resto de los ingredientes (agua de rosas, pimienta, pistachos, pétalos de rosas).

Colocar dentro del nido la crema de cardamomo y acompañar con la mezcla de fresas, pistachos y rosas.

FIGACITAS CON SALVADO DE AVENA

Autor:Marcelo Vallejo

Porciones:
24

Ingredientes
Levadura fresca 35 g
Agua 650 cc
Azúcar 1 cdita
Margarina 100 g
Extracto de malta 1 cdita
Harina de trigo 0000 900 g
Salvado de avena 150 g
Sal 20 g
Margarina derretida extra
Salvado extra

Procedimiento
Colocar en un bol la levadura, la mitad de agua tibia, el azúcar, la margarina blanda y el extracto de malta. Mezclar con cuchara de madera y agregar de a poco la harina, el salvado y la sal. Integrar con el resto del agua hasta lograr una masa blanda.
Amasar hasta que se note lisa y homogénea, cubrir con polietileno y dejar reposar sobre la mesa durante 20 minutos. Estirar la masa hasta dejarla de 7mm de espesor; cortar piezas con cortapastas redondo de 5 cm de diámetro.
Colocar sobre placas untadas con margarina, dejando una distancia de 1 cm entre las piezas. Pintar la superficie con margarina derretida y espolvorear con salvado. Cubrir con polietileno y dejar duplicar su volumen. Hornear a 220º C durante 20 minutos.

Nota
Si se desea enriquecer la masa, remplazar 300 g de harina 0000 por igual cantidad de harina integral superfina. Para espolvorear se puede utilizar avena arrollada tradicional en lugar de salvado.

SE LOS RECOMIENDO ES UNO DE LOS MEJORES PANADEROS ARGENTINOS Y LAS RECETAS SON EXACTAS !!!!!

Muffins de huevo y lomito ahumado

Ingredientes de los Muffins
Harina de trigo 0000 500 g
Levadura fresca 10 g
Azúcar 10 g
Sal 10 g
Leche en polvo 30 g
Manteca 20 g
Huevo 1
Agua c/n
Relleno
Lomito ahumado c/n
Huevo revuelto c/n
mayonesa c/n

Procedimiento
Colocar en un bol todos los ingredientes secos mezclar el agua con la levadura e integrarlo al paso anterior. Para finalizar agregar la manteca fundida y el huevo; amasar bien hasta lograr una masa lisa y uniforme. Dejar fermentar 20 minutos hasta que duplique su volumen tapado con papel film. Luego desgasificar la masa cortar con cortante redondo de 5 cm de diámetro y ponerlos sobre una placa. Pincelarlos con huevo y espolvorearlos con sésamo o queso rayado. Dejar nuevamente que fermenten y cocinarlos a 180 grados por 25 minutos aproximadamente.

Armado
Cortar los muffins a la mitad; en una de ellas untar con matonesa y rellenar con el huevo cocido y el lomito ahumado. Ideal servirlo tibio

COMER CON PALITOS

El fundamento oriental para todos los buenos modales queda resumido en la máxima de Confucio: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.

De todos los aspectos de la globalización en cuanto a rituales en la mesa se refiere, el que capta mi ojo con mayor curiosidad, es cuando me detengo a observar el manejo de los palitos. La cocina de Oriente tiene cada vez más adeptos y seguidores a nivel mundial, por lo que, comer con palitos ya dejó de ser un chino para quienes se inclinan hacia este tipo de comidas con cierta asiduidad.

En cuanto a Oriente y su infinidad de tradiciones gastronómicas, las pocas cosas que tienen en común los pequeños ojos oblongos entre sí, son el té y la ingesta de arroz anual per cápita que consumen. Respecto al resto, los hábitos pueden ser similares pero no iguales y esas diferencias hacen que chinos, japoneses, coreanos, tailandeses y vietnamitas no sean puestos dentro de una misma bolsa al hablar de más de la mitad de la población planetaria.

¿Cuantos dicen “palitos chinos” refiriéndose a los tradicionales utensilios usados para comer en el Extremo Oriente? Sin embargo, los palitos chinos son largos, de madera y punta redonda, mientras que los japoneses igualan sus características salvando su extremo puntiagudo. Los coreanos los usan más cortos y de metal y los vietnamitas los prefieren medianos, normalmente planos de madera, pero actualmente también de plástico.

Estos detalles de fabricación se unen a la etiqueta que codifica su uso y vale la pena incorporarlos a la brevedad para no herir susceptibilidades ahora que la raza amarilla salió a caminar el mundo. Para empezar, los palitos deben tener el menor contacto posible con la boca y es de pésima educación chupar el extremo al comer el bocado. Una vez que se elige y se toma la pieza, jamás se devuelve a la fuente. Normalmente hay palitos que son exclusivamente para servir las piezas, pero si no los hubiere, por higiene, se pueden invertir los propios para usar los otros extremos al tomar comida de la fuente.

Tradicionalmente en China y en Vietnam el arroz se sirve en cuencos. Éstos se llevan a la boca y el arroz se desliza dentro de ésta con la ayuda de los palitos, contrariamente a la costumbre japonesa, quienes sujetan el tazón mientras lo comen pero jamás se lo llevan a la boca. Los platos suelen prepararse de forma tal, que cada trozo es del tamaño de un bocado y si así no lo fuere, entonces estaría mal preparado.

Al igual que en la cultura occidental, los palillos como los cubiertos deben usarse para comer y nada más, sin señalar o gesticular con ellos y ni pensar en golpearlos contra algún objeto para llamar la atención de alguien.

Los japoneses son más rigurosos con su etiqueta ya que además de todo lo mencionado, tampoco aceptan que se pase la comida de un plato a otro, ni admiten que los palitos se metan con comida hasta el fondo de la boca y menos aún que en el trayecto desde el plato, se caiga la porción. Aunque a veces nos salve de un apuro, jamás se pincha la comida con los palitos ni se clavan verticalmente sobre un cuenco de arroz para descansar la mano que después de varios intentos quedó acalambrada, porque recuerda a una parte del rito funeral tradicional.

Los coreanos con los palitos metálicos, se la veían negra, o mejor dicho amarilla, ya que es de esperar que el arroz patine sobre el metal en cada intento, hazaña que los llevó a implementar la cuchara para comer con la velocidad que caracteriza a la raza. No por nada la traducción de los palitos, que en sus orígenes fueron de hueso, marfil y hasta de plata, es kwai-tsze que significaba “los rápidos”.

Un consejo: practiquen, porque el cuello mao viene haciendo furor y las faltas que uno pueda cometer se cobran a la larga con la máxima de Confucio.

Idea práctica ara comer con decoro:
Si no tenemos destreza con los palitos, les recomiendo atar uno de sus extremos con una gomita elástica y luego colocar en el medio un pedacito de papel doblado en varias mitades para que haga resistencia y así podamos convertirlos en una especie de pinza. Prueben, da buen resultado para quienes se inicien en esta nueva modalidad. Si esto tampoco funciona, entonces el tenedor nos salvará la vida cuando se trate de un plato caliente, o bien los dedos cuando sean piezas de sushi. Es preferible comer con las manos antes que volcar un roll o un niguiri sobre la salsa de soja, que además nos va a manchar la ropa. Igualmente, no se preocupe, este tipo de papelones, se limpian con rábano.

Receta para comer con palitos
Solomillo marinado a la oriental
Marinada

5 cm de jengibre fresco
Ralladura de ½ naranja
Jugo de ½ naranja
2 cditas de mostaza
2 cditas de miel
1 cda de vinagre balsámico
2 cda de salsa de soja
4 cdas de aceite de oliva
1 cdita de sal
½ cdita de pimienta

Procedimiento
Cortar el cerdo en cubos. Mezclar el jengibre rallado, el jugo y la piel de la naranja, la miel, la mostaza, la salsa de soja, el aceite, el vinagre, la sal y la pimienta en un recipiente no metálico.

Agregar el cerdo que puede reemplazarse por pollo u otra carne a elección y marinar como mínimo 1 hora y máximo 24.

Cocinarlos en un wok caliente, o bien, en una sartén, durante no más de 5 minutos. Al estar cortado en cubos, se cocina muy rápido. Acompañar con arroz de sushi o Thasmin que es perfumado y compacto para comerlo con palitos fácilmente. Servir en plato hondo o cuenco.

por ROSE GALFIONE

INVITAR A UN RESTAURANTE

Si bien las normas de comportamiento no deben alterarse en casa o fuera de ella, cuando el lugar en cuestión es un restaurante, presenta ciertas particularidades que conviene tener en cuenta.

¿Cuál es el mejor restaurante?
Si en vez de en su casa, ha invitado a algunos amigos a un restaurante, hay determinadas normas para cumplir como anfitrión empezando por la reserva en el establecimiento.

Si realmente queremos quedar bien, lo mejor es: lugar bueno conocido que malo por conocer. La elección del lugar es clave de acuerdo con el motivo de la invitación. Para almuerzos de trabajo, evitaremos los lugares bulliciosos con mala acústica y aislamiento. Cuando las comidas son de negocios, estar bien servidos es una preocupación menos. El tipo de comida es importante y nos aseguraremos de que nuestros invitados estén a gusto con el lugar escogido, sobre todo si son étnicos o temáticos.

Distinto es cuando se trata de un festejo o por qué no, una cena romántica. Buscaremos lugares apropiados, nos aseguraremos del precio promedio por persona para que cuando nos traigan la cuenta no se ponga en evidencia nuestro asombro, nos cercioraremos que los toilettes estén accesibles si sabemos que uno de nuestros invitados sufre algún inconveniente con las escaleras, además que el lugar tenga una buena ventilación para no salir con el recuerdo impregnado en nuestras prendas, en fin.

Invitar a comer, no sólo en nuestras casas implica cierta planificación si queremos quedar bien con nuestros invitados.

Reservar es fundamental
Aún sabiendo que el lugar no presenta complicaciones sin reserva previa, es bueno anticiparnos para que Murphy. no nos juegue en contra justo ese día. De esta forma nos aseguramos “esa mesa redonda en el sector no fumador, que está al lado de la ventana con vista al jardín...”

Como anfitrión, deberá llegar antes de la hora convenida para recibir a sus invitados. El mismo podrá esperar en la misma mesa o en el bar, si lo hubiere. En el primer caso, deberá levantarse de la mesa ante la llegada de cada invitado; en el segundo caso el anfitrión puede sugerir tomar una copa hasta que hayan llegado todos.

Al pasar a la mesa, quien no haya terminado con su aperitivo, le ordenará al mozo que se lo acerque (si es que el mozo no se lo ofreció antes) pero jamás el comensal debe pasearse por el restó con la copa en la mano. En el caso de que aún falte algún invitado demorado, se lo indicará al maitre para que cuando llegue lo oriente hacia la mesa donde lo esperan.

Si usted es invitado y llega antes que el anfitrión, en caso que lo conduzcan directamente a la mesa reservada, no utilice ni la servilleta ni los servicios, ya que después pueden sugerirle que cambie de sitio, y aunque la sed lo desespere, espere antes de ordenar cualquier consumición.

Si mientras estamos en el restaurante, entra alguna persona conocida, basta con que le hagamos una señal de saludo. No es necesario que nos levantemos, aunque pase junto a nuestra mesa a no ser que se trate de un íntimo, un mayor o alguien especial.

El menú
Si el anfitrión no estableció un menú con anterioridad, cada uno elegirá el plato o menú que desee tomar, aceptando las “sugerencias” válidas de quien invita sin que suene a imposición. Ni bien nos hagan las sugerencias y tengamos la carta en mano, dejaremos la conversación para más tarde y elegimos los platos para no tener al personal esperando nuestra elección.

Siempre se debe ser cortes y agradecido con la persona que nos sirve la mesa. Si son muchos los invitados, conviene que quien invita elija dos opciones de entrada, dos de plato principal y dos de postre para que los invitados elijan entre uno y otro. Eso además nos ayuda a medir nuestro presupuesto. De más está decir, que si usted es el invitado y tiene rienda libre para elegir, no deposite el ojo en los manjares más caros, todo lo contrario, sea austero con su elección.

La mesa
Lo primero que hacemos es colocarnos la servilleta sobre el regazo como único lugar permitido y admisible para los adultos. Los baberos se reservan para los más pequeños y no para quienes no quieran ensuciar las corbatas porque lo único que lograrán es dejar en evidencia su falta de destreza en la mesa.

A diferencia de una comida en casa, tanto las bebidas como el pan, son el entretenimiento perfecto hasta que lleguen los platos. Recuerden que si ofrecen algún paté, pasta untable o unos rulitos de manteca, no se unta directamente desde el platito donde esta servido, sino que se lleva una porción discreta al plato de pan y desde allí untamos un trocito tamaño bocado que será cortado con la mano.

No se debe empezar a comer hasta que estén todos los comensales servidos, pero puede pasar que algún comensal haya pedido un plato que tenga una demora especial, como puede ser un risotto. En ese caso, acredite al resto a que empiece.

A la hora de pagar, el anfitrión que habrá solicitado con anterioridad que le tengan preparada la cuenta, se levantará con discreción en el momento del café y pagará volviendo a ocupar luego su lugar en la mesa y sin dar lugar a ningún tipo de comentario. Esta es la manera más elegante para evitar forcejeos cuando el mozo acerca la adición a la mesa. De más está aclarar que la propina, tema que ha traído diversas polémicas en estos días, es una gratificación y no un acto de caridad, por lo tanto el 10%, es la cifra correcta para quien nos haya brindado un servicio correcto y amable. Las quejas o reclamos, se harán fuera de la vista de nuestros invitados.

¿Cuándo agradecemos los invitados tan generoso gesto?
Al día siguiente con un llamado telefónico es lo justo, necesario y suficiente.

Comer con las manos

La importancia de los buenos modales en la mesa proviene de antaño, tal es así que en la Edad Media, aún no existiendo los cubiertos, habían modales para comer con los dedos. La regla de etiqueta por aquel entonces decía que se debían tomar los alimentos con los dedos pulgar, índice y mayor. Hacerlo con los dos restantes eran sinónimo de la mayor grosería que cualquier ser humano podía presenciar en un banquete.


Las cosas por supuesto cambiaron con la aparición paulatina y en algunos casos controvertida de los cubiertos, al menos en la cultura occidental ya que en varios países de Oriente y Medio Oriente lo más natural es comer con las manos o con palitos, instrumentos a los cuales nos venimos acostumbrando a pasos acelerados debido a la “Era Sushi” que cada vez suma más seguidores. En este caso, para quienes no logren acostumbrarse a tal destreza manual, es preferible tomar las piezas con las manos antes de que se precipiten sobre la salsa de soja salpicando a cuanto mortal tenga a su alrededor.


Convengamos que así como cada bebida se disfruta mejor en su propio recipiente, la comida se disfruta mejor según cómo se coma. ¿Quién no saborea con ganas una porción de pizza o unas buenas empanadas sin cuchillo y tenedor? ¿Estamos de acuerdo en que el gusto es diferente? Sino, prueben un vino tinto en una copa de borde fino y el mismo vino en un vaso de vidrio y después me cuentan.


Existe una nueva modalidad de servicio que se llama “finger food”. Es informal, no exige cubiertos ni demasiada vajilla ya que como lo dice el término, se come con los dedos. Son pequeñas raciones individuales que se sirven en bandeja y según la cantidad y variedad que se ofrece, pueden reemplazar una comida informal. Lo más importante a tener en cuenta en este tipo de servicio son las servilletas que bien pueden se de papel para que los invitados no terminen “chupándose los dedos”.


Como todo en la vida, la tendencia tiene adeptos y desertores; hay quienes sienten que con este lento e incesante bandejeo de delicias se come mucho más que cunado nos sentamos formalmente a una mesa y otros que, por el contrario, sienten no haber comido al no haberlo hecho con cuchillo y tenedor.


Existen platos que normalmente se comen con las manos y que por lo tanto deben acompañarse por un “finger bowl” en el que uno al finalizar se enjuaga los dedos. Este recipiente se ubica a la izquierda del comensal en el momento de ser utilizado y contiene agua tibia con una rodaja de limón, que cumple con la función de remover con mayor facilidad los excesos de grasa que queda impregnada en nuestras yemas y además entre el bol y el plato que lo apoya lleva otra servilleta más pequeña. Hay quienes además le agregan pétalos de flores o ramas de romero para perfumar aún más el líquido. Los paradores playeros que ofrecen dentro de su carta almejas o mejillones a la provenzal y que a su vez piensan en todos los detalles de servicio, ofrecen unas servilletitas húmedas desechables con fragancia alimonada que vienen envueltas y listas para usar.





Seguramente se preguntará si la servilleta no cumple con esta función. En general los alimentos con preparaciones que aromáticamente invaden al plato, como lo son aquellos cocinados a la provenzal en el que el ajo y el perejil están muy presentes, necesitan de un lavado extra o de otra servilleta para liberarnos del aroma que, de no ser así, se nos impregnaría hasta el momento del postre.


La pregunta final es: ¿está bien o está mal comer con las manos?


Dentro de esta pregunta que puede presentar varios bemoles según el contexto, los platos y los invitados, no debemos dejar de tener en cuenta, si lo hubiera, al dueño de casa, que con su ejemplo puede dar directivas precisas de cómo comer determinados alimentos y, si usted observa que toma “esa costillita tentadora” con la mano, sígalo sin dudar porque con esa modalidad está acreditando al resto a hacer lo mismo que él. Un consejo: cuidado cuando imite al anfitrión, no siempre es garantía de que esté haciendo las cosas bien, pero al menos los invitados que lo siguen no quedarán en desventaja.


Qué comemos y el entorno en el cual nos encontramos definen la duda. Éste es el momentos en el que el sentido común debe primar por sobre las reglas y, las reuniones informales, los paradores playeros y los encuentros desestructurados que se imponen en verano, nos dan crédito a ciertos permisos que debemos disfrutar cuando salimos a comer con amigos.

ROSE GALFIONE
Es Licenciada en RRPP, cocinera profesional y sommelier internacional. Es experta en el arte de recibir, actividad que desarrolla desde hace 15 años dictando cursos y organizando eventos.